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Aumentan los casos de ‘sextorsión’ en los EE.UU.
Aún no hace mucho que empezábamos a hablar del fenómeno del sexting como un riesgo emergente que estaba afectando a adultos y menores. Y ahora está derivando en un nuevo y aún más preocupante peligro: la sextorsión.
Esta forma de chantaje en el que las víctimas son los generadores de sexting está aumentando, según informaron las autoridades a la cadena norteamericana CBS.
En un caso típico mencionado pola la cadena, un chico le aseguró a su novia que las fotos permanecerían como privadas. Pero eso fue sólo hasta que rompieron. Después, él comenzó a amenazarla con enviárselas a gente de la empresa donde ella trabajaba. El temor y la angustia emocional hizo que incluso volviese con él un tiempo, simplemente para evitar la difusión de las fotos de sexting.
Según Parry Aftab, abogada experta en riesgos en Internet, aunque todos podemos ser víctimas si realizamos sexting, los adolescentes son los más vulnerables.
“Cuando un adolescente se hace y envía este tipo de fotos, no quiere bajo ningún concepto que sus padres, el director del colegio o la policía lleguen a verlas”, explica Aftab. Esto hace que estén totalmente a merced de posibles chantajistas y extorsionadores, que no siempre piden dinero a cambio de no difundirlas, y que no siempre son el ex-novio o la ex-novia. De hecho, muchos casos de sextorsión implican a absolutos desconocidos que acceden ilegalmente a cuentas de email, redes sociales o a los propios teléfonos móviles, ordenadores o webcams, para robar dichas fotos.
Así que si un depredador sexual quiere que hagan cosas (producir más imágenes o vídeos, o tener relaciones sexuales físicas con ellos) puede forzarles con este material, como de hecho sucedió con un hombre de Nueva York que fue acusado de obligar a una adolescente de Long Island a realizar actos sexuales para él vía webcam.
En otro caso similar localizado por CBS un hombre del estado de Alabama fue condenado a 18 años de prisión por enviar mensajes de correo amenazantes a más de 50 mujeres de quienes había obtenido fotos desnudas. En Wisconsin y California también se han producido casos semejantes de sextorsión.
Los expertos insisten en que el principal consejo para los padres es que se aseguren de que sus hijos acuden a ellos en caso de problemas, y para conseguirlo deben evitarse las reacciones exageradas contra ellos.
Además del peligro de ser víctimas de sextorsiones, los padres deben advertir a los menores que simplemente sacándose fotos pueden estar incurriendo ellos mismos en delitos de producción o distribución de pornografía infantil.
Fuente: CBS
Para sensibilizar de una manera lúdica a los menores sobre estas y otras cuestiones relativas al uso seguro de nuestra imagen en las TIC, PantallasAmigas ofrece el web CuidaTuImagenOnline.com con el apoyo de la OEI
12/noviembre/2010 at 12:03 pm PantallasAmigas Deja un comentario
Consiguió un número de una menor y le envió fotos de sexting
Un hombre de 27 años ha eludido penas de prisión en Prescott (Arizona, EEUU) tras haber sido encontrado culpable de haber enviado fotos de sí mismo desnudo al celular de una chica de 13 años.
El envío de sexting se descubrió en Junio al encontrar la madre de la chica las fotos en el teléfono de su hija.
Según ha afirmado el acusado, consiguió el teléfono de la menor, vecina suya, al oír casualmente su número en una conversación ajena, aunque afirmó no saber a quién pertenecía exactamente ni cuántos años podría tener.
La policía ha explicado que la chica le correspondió enviando fotografías suyas desnuda.
Si el hombre viola la libertad condicional por 10 años a que ha sido condenado por corrupción de menores, podría ir a la cárcel por 15.
Fuente: Phoenix New Times

12/noviembre/2010 at 8:28 am PantallasAmigas Deja un comentario
El Pentágono se niega a investigar cientos de compras online de pornografía infantil de sus empleados
En una investigación denominada Project Flicker realizada por otro departamento del gobierno estadounidense en 2006 se descubrió que entre los más de 5.000 ciudadanos de los EEUU que habían utilizado tarjetas de crédito o PayPal para adquirir en la Red imágenes pornográficas de niños había más de 250 empleados civiles y militares del Departamento de Defensa —incluidos algunos con las máximas credenciales de seguridad del país—. Muchos de ellos incluso daban sus emails militares o ponían sus direcciones postales de dependencias del ejército cuando se suscribían a los webs de porno infantil comercial. Pero el Pentágono sólo investigó un puñado de ellos, llegando a acusar sólo a 10 pesonas. La mayoría de las acusaciones nunca fueron investigadas. Según los registros, el departamento de investigación criminal interno del Pentágono priorizó las investigaciones de aquellos acusados que tenían acceso de más alto nivel a secretos militares, puesto que los consideraron susceptibles de ser chantajeados por sus preferencias pedófilas, así como en aquellas personas con antecedentes relacionados con abusos sexuales o que tenían acceso a niños en su trabajo.
Según diversas fuentes este tipo de investigaciones eran difíciles y las prioridades del departamento eran perseguir fraudes y problemas de seguridad.
Fuente: The Upshot
3/septiembre/2010 at 8:44 am PantallasAmigas Deja un comentario
La nueva red social Formspring.me facilita el insulto y el acoso anónimo en la Red
Cuando la policía de Long Island (Nueva York), descubrió la relación que existía entre el suicidio de una joven de 17 años y los mensajes que recibía a través de la red social online Formspring, lanzó una alerta a las escuelas de Estados Unidos y comenzó a investigar el origen de esta comunidad virtual creada en 2009, que cada vez tiene más usuarios y está siendo utilizada por los jóvenes para ciberacosar a sus compañeros.
Formspring (más de 135 millones de visitantes, 100 millones de mensajes cada mes) invita a los usuarios a decirle a alguien de manera anónima cosas que no se atrevería a comentarle personalmente. John Wechsler, uno de los creadores del web, explica que su intención es la de abrir un espacio para que la gente diga lo que realmente piensa.
Sin embargo, desde que fue abierta se han detectado varios casos de ciberbullying de tal manera que padres y educadores ya han pedido que se bloquee de alguna manera el acceso a dicho web.
Ante la fuerte oleada de críticas Wechsler y sus socios publicaron un comunicado en el que reconocen que esta red social puede promover el ciberbullying, “pero gracias a Dios el porcentaje de usuarios que recurre a esta práctica es muy bajo. Además, lo que se quiere es impulsar el diálogo en situaciones donde la persona tal vez no se decidiría a comunicarse de otra manera”. En dicho comunicado reiteraron además su compromiso con el máximo anonimato en las preguntas o respuestas que los usuarios dejan en la red.
Fuente: El Espectador

Denuncia a su madre por acceder a su cuenta de Facebook
Lane New, un adolescente de 16 años del Estado norteamericano de Arkansas, puso una denuncia el pasado 26 de marzo contra su madre al comprobar que ésta había entrado sin permiso en su perfil de Facebook. Tras leer varias de sus últimas publicaciones la mujer había cambiado la contraseña para evitar que el chico volviese a usarlo.
En dichos comentarios publicados por el chico en su perfil al parecer afirmaba haber conducido a altas velocidades tras discutir con un chica. Además, según declaró el adolescente, su madre también había publicado algunos comentarios “que lo difamaban”. La madre en cambio asegura que leyó algunas cosas que no definían correctamente a su hijo y que “lo ponían en peligro” y por dicho motivo decidió escribir algunos posts en el muro del adolescente.
El menor, que vive con sus abuelos desde hace cinco años, solicitó en la denuncia presentada que su madre no se pusiera en contacto con él y denunció que su madre había revelado en Facebook “hechos personales” sobre su vida.
Ella ha reconocido haber cambiado las contraseñas, pero no haber pirateado la cuenta, ya que “él dejó conectado Facebook en mi ordenador”.
Fuente: El Mundo
Debate social en los EE.UU. acerca del ciberacoso, el ciberbullying y la libertad de expresión
El juicio de Lori Drew, acusada de acosar por medio de Internet, a Megan Meier, una adolescente de Missouri, hasta llevarla al suicidio, ha abierto un debate en los Estado Unidos de América acerca de la relación entre libertad de expresión y ciberacoso.
A la polémica sobre este caso se sumó el de una condena impuesta a un colegio de Beverly Hills acusado de violar la libertad de expresión de una alumna que publicó en YouTube un vídeo de unas compañeras insultando a otra. Tras su publicación, la chica en cuestión les envió el enlace a varios compañeros, incluida la chica que era insultada en el vídeo.
Tras informar la chica humillada y su madre al colegio, la chica que había publicado el vídeo fue expulsada del colegio durante 2 días, lo que motivó la denuncia en cuestión contra el colegio.
Según explican en First Amendment Center Online, algunos Estados norteamericanos han legislado contra el comportamiento online de los alumnos fuera de horario o instalaciones lectivas y esto puede colisionar con el derecho a la libre expresión consagrado en la famosa Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU.
Fuente: Global Voices Advocacy
Justin Berry, un caso para recordar los riesgos de la webcam
En un momento en que las webcams proliferan como setas por los cuartos de los menores internautas de medio mundo es útil recordar un caso que conmocionó a la opinión pública hace unos pocos años y que avanzó cuáles pueden ser algunos de los riesgos más graves que pueden acompañar a este periférico. Justin Berry, un muchacho estadounidense, montó un negocio de pornografía infantil en la que él mismo era protagonista, con tan sólo 13 años. Estuvo obteniendo beneficios de mostrarse desnudo y manteniendo relaciones sexuales ante la webcam durante 5 años. Finalmente obtuvo inmunidad de la justicia de su país a cambio de aportar información sobre el mundo de porno infantil online el que se movió durante esos años de ignorado y lucrativo delito adolescente. Hoy en día Justin da conferencias acerca de los peligros de la Red, el alcoholismo y el abuso de otras drogas.
Él era un chico normal, delegado de su clase, deportista, con buenas notas y que incluso tenía su propio negocio de desarrollo web. Pero, de manera secreta, también era una estrella de los webs de pornografía infantil desde los 13 a los 18 años. Todo comenzó cuando instaló su webcam a la búsqueda de amigas de su edad, algo que no encontraba fácilmente en el mundo real. Lo que acabó encontrando en un directorio de webcams fueron mayormente hombres que se deshacían en halagos, llenaban un vacío emocional en su vida y le ofrecían regalos. Un día uno de ellos le ofreció 50 dólares por quitarse la camiseta delante de la webcam: él pensó, “¿por qué no aceptarlos si hacía lo mismo gratis cuando iba a la piscina?”. Así fue como empezaron 5 años en los cuales acabó vendiendo imágenes de su cuerpo en Internet, masturbándose y manteniendo relaciones sexuales frente a la cámara por dinero. Llegó a tener unos 1.500 clientes que le reportaron cientos de miles de dólares.
Fue descubierto en Internet por un reportero del New York Times, Kurt Eichenwald, que acabó convenciéndolo para dejar la pornografía y acudir a las autoridades. Finalmente el caso fue desvelado al público en un artículo publicado en diciembre de 2005 titulado Through His Webcam, A Boy Joins A Sordid Online World. El reportaje revelaba la existencia desde hacía años de webs de pornografía de pago protagonizada por menores (a menudo guiados por adultos) como el de Justin, cuyos contenidos eran generados desde los cuartos cerrados de los menores, en casa de sus padres, y que seguían siendo intercambiados online incluso cuando estos webs desaparecían.
En este tipo de webs los menores (que se bautizaron colectivamente como camwhores en los tiempos de Justin) programan masturbaciones retrasmitidas en directo o incluso aceptan shows privados interactivos donde realizan lo que los clientes les piden vía chat, en una especie de Matrix de las webcams, que sólo unos pocos conocen. En otros webs más amateurs los/las adolescentes ofrecen imágenes más y más atrevidas, simplemente a cambio de recibir más votos que otros/as.
Al de un tiempo de comezar su ilegal negocio, Justin poco consciente de los riesgos que implicaba, acudió a una cita con uno de los adultos implicados en él y sufrió abusos sexuales, que marcaron el comienzo de una etapa de sórdida caída en la que negociaba dura y fríamente con sus clientes, amenazaba a otros adolescentes competidores, iba separándose de su vida real, etc. Cuando tenía 16 años un antiguo compañero de clase descubrió vídeos de Justin en Internet y los comenzó a distribuir en la ciudad, incluso a compañeros del colegio. Entonces Justin dejó de ir a clase, según le dijo a su madre por problemas con los compañeros, para seguir sus estudios a través de teleformación. Posteriormente marchó a México con su padre, a quien puso al corriente de sus actividades (según revelaría más tarde) y comenzó a emitir relaciones con prostitutas en un tercer sitio web que abrió (con un modelo mayor de edad en la portada para dar una fachada de legalidad), y a consumir cada vez más marihuana y cocaína. Sufrió repetidos abusos por parte de otro cliente y comenzó sus intentos de abandonar esa vida, vagando por los Estados Unidos, refugiándose en la religión y incluso considerando el suicidio. Pero para su adicción a las drogas necesitaba el dinero y acabó asociándose con uno de sus clientes-abusadores en un nuevo web donde además de él, se ofrecían imaǵenes de otros adolescentes: al cumplir los 18 cruzó con ellos la línea que separaba la víctima menor del abusador adulto. Fue poco después cuando fue contactado por el reportero del NY Times y se abrió para él una vía de salida de aquel mundo.
El posterior testimonio de Justin ante comités del Congreso estadounidense ayudó a endurecer las leyes de ese país contra la pornografía y el abuso infantiles en Internet.
Ya en los primeros años del siglo los adultos buscaban a menores de directorios de webcams y en webs de hacer amigos (hoy son llamados redes sociales online) y si respondían a sus mensajes comenzaban el proceso conocido como grooming. Algunos adolescentes piden regalos por medio de las listas de deseos de algunas tiendas online (uno de los habituales que reciben son precisamente cámaras de mayor calidad, para nutrir a los groomers con lo que desean), reciben recargas de móviles y otros incluso llegan a cobrar cuotas mensuales a sus clientes. En estos casos algunos negocios online se benefician indirectamente de esta lucrativa actividad ilegal.
Aunque lógicamente no todos los protagonistas de este tipo de pornografía se lucran: muchos menores ni siquiera son conscientes de ser explotados, cuando realizan sexting o sexcasting voluntariamente, y dichas imágenes acaban en webs porno. El sexting, el grooming, las webcams y graves delitos como la explotación y el abuso sexuales están unidos en la Red de una manera que los padres y los menores deberían conocer para evitar historias como la de Justin Berry.
Fuente: Wikipedia y The New York Times.
28/diciembre/2009 at 6:44 pm PantallasAmigas Deja un comentario
El gobierno de los EEUU aumenta su vigilancia de las redes sociales online
El gobierno estadounidense está aumentando su vigilancia de Facebook, Twitter y otras redes sociales online a la búsqueda de delincuentes fiscales, infactores de copyrights y simples protestas políticas. Importantes grupos por la defensa de los ciberderechos han puesto una denuncia para averiguar más acerca de esta monitorización para así abrir un debate y provocar las modificaciones legales necesarias para proteger la privacidad de los usuarios.
Pese al silencio de las fuerzas de seguridad van saliendo a la luz ejemplos de esta vigilancia social: el Wall Street Journal reveló este verano que inspectores fiscales estaban buscando información en MySpace y en Facebook. El FBI buscó el domicilio de un sospechoso de haber coordinado protestas durante la reunión del G-20 en Pittsburgh, mediante el envío de mensajes en Twitter. También ha habido casos de agentes de policía infiltrados en Facebook como parte de sus investigaciones. Pero la implicación es más profunda: según la prestigiosa revista Wired, una división de inversiones de la CIA había invertido en Visible Technologies, una empresa que rastrea blogs, foros y redes como Twitter y YouTube para monitorizar de qué se habla.
Este mes Electronic Frontier Foundation y la Samuelson Law, Technology and Public Policy Clinic de la Universidad de California denunciaron al Departamento de Defensa, la CIA y otras agencias estatales estadounidenses en base a la Freedom of Information Act para averiguar más sobre su uso de las redes sociales online. Pretenden desvelar qué criterios tienen estos organismos, o si sus agentes tienen permiso para usar identidades falsas o para engañar a otros usuarios por ejemplo para aceptar solicitudes de amistad.
Aunque buena parte de lo que sucede en Internet está pensado para ser público (como los blogs), existen otros terrenos (redes sociales) donde la comunicación es más cerrada y existe una barrera de privacidad que puede estar siendo violada por estos organismos, sin las pertinentes órdenes judiciales para espiar a un/a ciudadano/a.
Fuente: New York Times vía Privacy Digest
13/diciembre/2009 at 9:28 am PantallasAmigas Deja un comentario
Amantes despechados y exparejas rencorosas tienen una manera cruel y criminal de vengarse de sus antiguas parejas: publicar sus fotos desnudas en Internet.
En inglés denominan a este tipo de fotografías revenge porn (algo así como porno vengativo), y existen numerosos webs dedicados principal o parcialmente a recibir y publicar este tipo de fotos privadas. Uno de ellos era IsAnyoneUp, según explica la Dra. Bergman, y ha sido cerrado tras año y medio de exitosa existencia, aunque no por mandato judicial (pese a las continuas denuncias de padres, abogados y empresas) sino por haber sido adquirido por un controvertido web antiacoso. En este web que fue creado inicialmente entorno al cotilleo de grupos de rock y sus groupies, Bergman denuncia que los usuarios publicaban fotos íntimas de sus ex desnudas, junto con mensajes dando detalles de su vida y comportamiento. De hecho incluso existía un cínico apartado para publicar las reacciones de protesta de las personas cuyas fotografías privadas habían sido publicadas sin permiso. El web también recibía numerosas fotos de menores de edad, que según su administrador eran remitidas a la policía por medio de un abogado. Pese a no estar ya activo, las fotos que difundió siguen presentes en otros lugares de la Red. Bergman utiliza el término ciberviolación para describir el devastador impacto que tiene esta difusión delictiva de sexting privado sobre sus víctimas y sus familias. La sexóloga justifica el término en que pese a no haber violación física, hay una violación en la seguridad y privacidad de las víctimas: no sólo es la vergüenza que les provoca sino que sus reputaciones y su futuro quedan seriamente dañados.
El propio administrador de IsAnyoneUp, en la carta abierta que envió tras su cierre, admitió lo sorprendente que es lo que la gente (sobre todo chicas jóvenes) es capaz de hacer (en referencia a los autodesnudos que le enviaban) por conseguir unos pocos seguidores más en Twitter o unas pocas solicitudes más de amistad en Facebook, red social de la cual él mismo fue expulsado de por vida (según afirma). Este web daba un paso más allá con respecto a los tradicionales webs de exnovias: cuando alguien enviaba una foto se le pedía incluir un enlace al perfil de la persona que aparecía desnuda en Facebook, Twitter o Myspace. De este modo se vinculaba con la imagen desnuda, el nombre real de la víctima y una manera fácil para contactar con ella.









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