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Jornada Ciudadanía Conectada: ciudadanía digital y prevención del ciberacoso

“Ciudadanía digital y prevención del ciberacoso” es el título de la jornada divulgativa  promovida por PantallasAmigas, Twitter y Red.es, entidad pública adscrita al Ministerio de  Industria, Energía y Turismo.

Ciudadanía Conectada: jornada por la prevención del ciberacoso a través de una ciudadanía digital responsable

 

Ciudadanía Conectada es una jornada que ayudará a  profundizar en el conocimiento de las oportunidades y necesidades que se abren en una sociedad cada vez más digital e interconectada. Junto con las inmensas ventajas, se afrontan  retos que tienen que ver con la privacidad, la convivencia y la existencia de diversas formas de violencia digital entre las que destaca el ciberacoso en sus variadas manifestaciones.

Es necesario implementar estrategias educativas acordes con las nuevas características de la ciudadanía en Red, especialmente de niños, niñas, adolescentes y jóvenes: cambiantes y muy diversas percepciones, usos, costumbres, valores y… herramientas.

Fecha: 8 de Octubre de 2014

Lugar: Salón de Actos de la Secretaría de Estado – Telecomunicaciones y Sociedad de la Información (SETSI)

C/Capitán Haya, 41. Madrid

Información e inscripciones: www.ciudadaniaconectada.es

Hashtag del evento: #CiudadaníaConectada

Objetivos:

  • Profundizar sobre los usos positivos de Internet para el ejercicio de la ciudadanía mediante la promoción y la participación, más allá de la protección.
  • Reflexionar sobre la importancia del fomento de la cultura de la privacidad.
  • Identificar todas las formas de ciberacoso, en especial las emergentes que tiene que ver con la ciberviolencia de género.
  • Conocer los cambios previstos en la Ley y las responsabilidades para quienes usamos la Red.
  • Explorar nuevos recursos y metodologías educativas por un disfrute saludable de Internet así como estrategias preventivas de la violencia digital.

 

Destinatarios/as:

Profesionales y responsables públicos implicados en el trabajo con niños, niñas y adolescentes en campos como como la educación, la mediación, la salud, la orientación, la sicología, la sociología, el trabajo social… así como padres y madres.
 

PROGRAMA

09:30 – 10:00 Recepción y acreditaciones
10:00 – 10:15 Inauguración de la jornada
César Miralles. Director General de Red.es (por confirmar)
10:15 – 11:00 Mecanismos de seguridad y prevención del ciberacoso en Twitter
Patricia Cartes.  Directora Global de Seguridad de Twitter
11:00 – 11:30 Peter y Twitter, educación para la convivencia y la ciudadanía digital
Jorge Flores. Fundador y Director de PantallasAmigas
11:30- 12:00 Reforma del Código Penal y su incidencia en el uso de Internet
Ofelia Tejerina. Abogada especializada en TIC y Dra. por la UCM
12:00- 12:15 Receso
12:15 – 13:00 Internet para el servicio público y la colaboración ciudadana; el ejemplo de @policia
Carlos Fernández. Responsable de Redes Sociales de la Policía Nacional
13:00 – 13:30 Videojuegos para la educación en competencias digitales e igualdad
Urko Fernández. Director de proyectos de PantallasAmigas
13:30-14:00 Prevención del ciberbullying y protagonismo del alumnado
José Antonio Luengo. Psicólogo, miembro Junta COP de Madrid y profesor de la UCJC

Jornada gratuita. Plazas limitadas hasta completar aforo. Inscripción obligatoria.
Datos de identificación necesarios para el control de seguridad en el acceso.

Información e inscripciones: www.ciudadaniaconectada.es


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Ciberacoso: un delito aún no tipificado en España pero no por ello impune

(Reproducimos resumido y adaptado un magnífico artículo de Ángeles López para La Razón, que narra con detalle un grave caso de ciberacoso contra una mujer.)

ilustración ciberacoso violencia sexual contra la mujer a través de Internet y otras TICMás de dos años, cerca de novecientos días con sus correspondientes noches, lleva siendo objeto de ciberacoso. Un psicoterror lento, calculado y perfectamente dosificado por un depredador online dispuesto a convertir su PC, móvil o tablet en un campo de concentración. Al despertar cada mañana no sabe por dónde le puede caer la guadaña psíquica: podría ser un email intimidatorio, ver su foto –junto a su nombre, teléfono y dirección– asociados a páginas de prostitución, comprobar que su identidad ha sido suplantada en la Red o recibir decenas de llamadas y otros tantos SMS. Ha visto reducidas sus ofertas laborales «la gente recela de trabajar con alguien que puede ser problemática». «Al final el ‘‘calumnia, calumnia’’ de Molière, funciona», expresa conmocionada.

No en vano, J., el acosador, intenta cercar su vida emocional, social y laboral, falseando su identidad en Facebook, Twitter o Youtube para añadir a sus amigos, para saber de sus movimientos, e incluso se ha personado en su entorno laboral para difamarla ante sus compañeros tildándola de prostituta especializada en sexo oral… «Las amenazas y peticiones de perdón se suceden alternativamente en los distintos medios tecnológicos que poseo», refiere ella, la acosada, artista multidisciplinar, fotógrafa, bloguera y DJ de 28 años. Hasta que hace unas semanas el acoso dejó de ser virtual: en la acera y fachadas de su vivienda, se puede leer junto a un corazón graffiteado: «P. te amo».

«Tengo un pensamiento, como un ‘‘leiv motiv’’ recurrente: terminar con mi vida. No puedo más. Estoy sitiada, sin ofertas laborales porque se ha ocupado de dinamitármelas, sin ganas de salir de casa y en tratamiento psiquiátrico por estrés y ansiedad. Por no hablar de la abulia y el insomnio que padezco». El macabro ataque se ha redoblado cuando su acosador ha recibido una citación del juzgado para el mes próximo. Además, una de las tres denuncias se ha convertido en causa penal, a instancias del Ministerio Fiscal.

«Antes que ciberacosador, cualquier individuo que acomete tales prácticas es, simple y llanamente, acosador. Da igual si los motivos son ridiculizar a un estudiante (ciberbullying) o presionar a un adulto para mantener una relación: la focalización y obsesión, son idénticas, sólo que Internet se presenta como un caldo de cultivo más impune, aunque sólo teóricamente», aclara Iñaki Piñuel, profesor de la Universidad de Alcalá, psicólogo clínico y experto en acoso. No en vano, explica, el acosador persigue aterrorizar a la víctima y no pocos están persuadidos de que tienen una causa justa para asediarla pues merece ser castigada. Cada macabro canal de destrucción psicológica tiene su intrahistoria. El inicio de este tipo de «grandes enemistades» es tan antiguo y patológico como desoír un no por respuesta.

Chica guapa de 28 conoce a un tipo que le supera en casi una década. Se toman una copa con amigos y él se lleva una negativa de ella para iniciar cualquier tipo de relación sentimental. Aunque en un primer momento se intercambiaron los teléfonos y se añadieron mutuamente a Facebook, tras un primer desencuentro, P. y sus amigos le expulsan de todos sus muros de las redes sociales. Pero su comportamiento fue de manual: falsas acusaciones para dañar su reputación, publicación de información falsa en sites –crea sus propios webs, páginas de redes sociales, blogs o fotologs para su propósito–, recopilación de información a través de amigos o compañeros de trabajo para conocer los movimientos de «su presa».

Sólo así saben el resultado de sus difamaciones; a menudo monitorizan las actividades de la víctima e intentan rastrear su dirección de IP en un intento de obtener más información sobre ésta o de que gente extraña se pueda adherir a su agresión. «El problema del acosador es que el obstáculo que les pone su víctima de no querer saber de ellos, aumenta su deseo. Cuánto más se quiere retirar ella, más se obsesiona él», resume el experto Iñaki Piñuel. «Incluso incurren en la falsa victimización y el acosador puede alegar que su presa le está acosando a él», matiza Sara Solano, directora del Gabinete Psicológico Ecubo. P. asiente al escucharlo: «Cuando se entera de que le he denunciado la primera vez, duplica sus esfuerzos: se hace pasar por mí en las redes (sociales), se pone en contacto con los diseñadores que me contrataban o con fotógrafos con los que he trabajado para decirles que soy adicta a las drogas, anoréxica o seropositiva, también que practico la zoofilia, que mantengo relaciones sexuales con mis propios padres… O me llama bajo falsas identidades para ofrecerme trabajos, hasta que me doy cuenta de que es él».

La omnipresencia y difusión instantánea de la Red provoca que el ciberacoso pueda llegar a ser tanto o más traumático que el físico: «Al levantarme, escribo mi nombre para ver qué se le ha ocurrido decir de mí: rastreo todos mis perfiles falsos para borrar todos los comentarios, sé que recibiré incesantemente llamadas o SMS, de amigos o de profesionales de mi medio, que terminan pensando que me he vuelto loca escribiéndoles salvajadas inimaginables, que por supuesto no he escrito. Provoca una vulnerabilidad total. Porque, a día de hoy, ni siquiera tengo una orden de alejamiento», explica P. Al ser una agresión no presencial, el ciberacosador no tiene contacto con la víctima, «no ve sus ojos, su dolor, con lo cual difícilmente podrá llegar a sentir empatía o tener compasión. Obtiene satisfacción en la elaboración del acto violento y al imaginar el daño ocasionado en el otro, ya que no puede vivirlo in situ», aclara la terapeuta Sara Solano. «El acosado –añade Piñuel– puede tener secuelas de por vida si no es tratado a tiempo».

Maltratar es sencillo

Para según qué tipo de acoso, no hay por qué tener ninguna pericia técnica. «Hoy día cualquiera sabe crear una cuenta de correo. Basta con que sepa tu número de teléfono para que pueda poner un anuncio en una red de contactos y saturarte el teléfono ofreciendo sexo gratis en tu nombre. A menudo tiene que ver más con una cuestión de ingenio. Otra cosa muy distinta sería querer robar datos de tu ordenador o móvil para luego publicar información privada o fotografías tuyas en cualquier página web. En ese caso sí que se necesita algo más. Por lo general un ciberacosador no tiene por qué tener ningún conocimiento técnico avanzado», explica Juan Carlos Jiménez, Ingeniero Informático y Experto en Tecnologías de la Información.

«El final de mi mundo conocido». Así denomina la propia P. el momento en que le interpone una segunda denuncia –en febrero de este año– por coacción, amenazas, suplantación de identidad y daños morales. Tras rellenar un extenso formulario en comisaría, pidió abogado de oficio, ayuda psicológica y una orden de alejamiento. Nunca tuvo noticia de ninguna de las tres cosas. Pasados los meses, y al ver que no se la llamaba para juicio, intenta informarse «y me dicen que si no voy con un abogado y un procurador no pueden informarme sobre el proceso».

Y añade: «Contraté ambas figuras legales y nos enteramos de que en lugar de como “parte” acudiré al juicio el mes próximo, sólo como víctima y testigo».

Es decir, no está personada en la causa «porque no es parte, por lo que tampoco puede tener acceso a las copias del escrito de acusación ni saber el dossier de investigación que ha recabado la Policía», resume su abogado, quien prefiere mantenerse en el anonimato, por preservar la identidad de su defendida. «Pero el Ministerio Fiscal se está portando de maravilla porque ha pasado de ser considerada una posible falta a un posible delito».

Desde el momento en que J. –operario en paro que vive con sus padres– ha recibido la citación judicial se ha ocupado de redoblar esfuerzos «torturadores» por todos los medios tecnológicos conocidos. «¿Acaso quiere su momento de gloria?… ¿Te torturo porque eres mía?», resume P.

Psicópatas que buscan el suicidio de su víctima

Rasgos propios de un trastorno narcisista de la personalidad y de un psicópata, según la suma de diversos autores. Hablamos de «un depredador moral» que plantea su relación con los demás como un juego mortal. Una partida de ajedrez en la que él mueve todas las piezas pero teniendo maniatado a su adversario.

«Acostumbran a acosar en serie, pero no en paralelo, lo que quiere decir que, por sus biografías, producirán esta conducta de forma permanente.. Primero una, luego otra, y otra –explica Iñaki Piñuel–, mientras, la víctima se siente indefensa o, en algunos casos, culpable, pero siempre sufre un aislamiento psíquico. No tienen por qué ser personas débiles psicológicamente, muy al contrario, puede ser que se enfrenten directamente a su acosador. Pero ellos siempre intentarán manipular el entorno para ponerlo de su parte».

Mientras el entorno tiende a trivializar la situación –«olvídalo», «no hagas caso»–, el individuo ejerce en un permanente gutta cavat lapidem su violencia sin huella. El fin no es destruir a su presa de forma rápida, sino someterla lentamente hasta dejarla paralizada y disfrutar del interín. Es como un crimen perfecto, porque la mayor parte de los casos no es el agresor quien mata, sino el agredido quien se quita la vida.

El suicidio es el mayor triunfo del acosador moral, lo sepa o no. «Pero conmigo no va a poder –sentencia P. con seguridad– ni me hará caer en la tentación de cometer un paso en falso como intentar comunicarme con él o infringirle yo algún tipo de daño o insulto».

La obsesión de J. y el imperativo de notoriedad frente a ella –y el mundo– obedecen a una patología social nueva. Pero, como resume la víctima a modo de despedida: «Colorín, colorado, confío en que cuando le impongan una orden de alejamiento y le caiga la condena que merece, diré que este cuento se ha acabado. Para poder por fin descansar de una vez».

El ciberacoso no está tipificado (como tal) en el Código penal

El uso de las tecnologías con el propósito de dañar a alguien de manera reiterada y deliberada tiene sus consecuencias legales. «El ciberacoso es un fenómeno moderno y, como tal, no está tipificado en el Código Penal. Aun así, la mayor parte de los delitos cometidos a través de las tecnologías de la información sí lo están. Por ejemplo, el artículo 143 del Código Penal castiga con pena de prisión de cuatro a ocho años al que induzca al suicidio de otro. No importa el mecanismo utilizado, o si se induce a éste en persona, verbalmente, por chat, por SMS. La agresión física representa sólo una pequeña parte del total de estas conductas. La justicia es siempre lenta y la creación de leyes y reglamentos aún más. No hay un tremendo vacío pero las cosas están muy lejos de ser perfectas», explica Juan Carlos Jiménez. «Lo que es casi seguro –explica Luis García Pascual, inspector jefe de brigada de investigación tecnológica– es que el ciberacosador puede pasar de la potencia al acto, es decir, de la agresión virtual, a la real».

«Sus muertes fueron como si fueran mías»

«Cuando se suicidó la chica de 15 años Amanda Todd, como esta semana al conocer la del joven holandés, lloré sus muertes como si llorara la mía propia», explica P. También se han producido otros recientes suicidios por ciberbullying y sextorsiones en los EE.UU. y Francia.

Fuente: La Razón. Adaptado por PantallasAmigas.


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IsAnyoneUp: sexting, difusión de datos privados, ciberacoso en redes sociales, ciberbullying… todo en un web

captura de webs de exnovias (fragmento)Amantes despechados y exparejas rencorosas tienen una manera cruel y criminal de vengarse de sus antiguas parejas: publicar sus fotos desnudas en Internet.

La Dra. Laura Bergman —sexóloga estadounidense— incide en un reciente artículo publicado en el Chicago Sun-Times en algo que Pantallasamigas lleva advirtiendo desde 2009 en el web temático Sexting.es: cada vez es más común encontrar fotos privadas de sexting expuestas a la vista de millones de personas por sus exparejas.

Is Anyone Up?En inglés denominan a este tipo de fotografías revenge porn (algo así como porno vengativo), y existen numerosos webs dedicados principal o parcialmente a recibir y publicar este tipo de fotos privadas. Uno de ellos era IsAnyoneUp, según explica la Dra. Bergman, y ha sido cerrado tras año y medio de exitosa existencia, aunque no por mandato judicial (pese a las continuas denuncias de padres, abogados y empresas) sino por haber sido adquirido por un controvertido web antiacoso. En este web que fue creado inicialmente entorno al cotilleo de grupos de rock y sus groupies, Bergman denuncia que los usuarios publicaban fotos íntimas de sus ex desnudas, junto con mensajes dando detalles de su vida y comportamiento. De hecho incluso existía un cínico apartado para publicar las reacciones de protesta de las personas cuyas fotografías privadas habían sido publicadas sin permiso. El web también recibía numerosas fotos de menores de edad, que según su administrador eran remitidas a la policía por medio de un abogado. Pese a no estar ya activo, las fotos que difundió siguen presentes en otros lugares de la Red. Bergman utiliza el término ciberviolación para describir el devastador impacto que tiene esta difusión delictiva de sexting privado sobre sus víctimas y sus familias. La sexóloga justifica el término en que pese a no haber violación física, hay una violación en la seguridad y privacidad de las víctimas: no sólo es la vergüenza que les provoca sino que sus reputaciones y su futuro quedan seriamente dañados.

Isanoyoneup?El propio administrador de IsAnyoneUp, en la carta abierta que envió tras su cierre, admitió lo sorprendente que es lo que la gente (sobre todo chicas jóvenes) es capaz de hacer (en referencia a los autodesnudos que le enviaban) por conseguir unos pocos seguidores más en Twitter o unas pocas solicitudes más de amistad en Facebook, red social de la cual él mismo fue expulsado de por vida (según afirma). Este web daba un paso más allá con respecto a los tradicionales webs de exnovias: cuando alguien enviaba una foto se le pedía incluir un enlace al perfil de la persona que aparecía desnuda en Facebook, Twitter o Myspace. De este modo se vinculaba con la imagen desnuda, el nombre real de la víctima y una manera fácil para contactar con ella.

No obstante, la persecución legal de este fenómeno es difícil. Dirigirse contra los responsables del web que las publica implica el problema de rastrearlos a menudo en países extranjeros. Incluso pueden invocar en su defensa determinadas leyes: p.ej. en los EE. UU. la Communications Decency Act que exime de responsabilidad a los dueños del web del contenido que los usuarios publican. En España hay jurisprudencia contradictoria al respecto: en ocasiones se culpa al dueño del web, en otras se le exculpa de responsabilidad.

Perseguir a quienes envían las fotos también tiene su dificultad. Está claro que la persona que sale en la fotografía debe autorizar cualquier publicación de la misma, pero ¿cómo probar fuera de toda duda quién la ha puesto en Internet? Incluso aunque se pruebe que fue desde su ordenador, podrá alegar que lo usó otra persona o que accedieron a él ilegalmente. Además el tiempo que trascurra durante la denuncia y posterior proceso judicial empeorará las cosas a nivel psicológico y podría dar incluso más difusión a la imagen. En estos casos se suele aconsejar usar una vía más rápida (al menos en España): acudir a la Agencia de Protección de Datos para que ordene su retirada de los webs que la estén mostrando. Por supuesto, en cualquier caso y aplicando los mismos consejos que se le dan a las víctimas de ciberbullying, lo primero es guardar las pruebas.

Aun así, el mejor consejo es evitar que esto pueda llegar a suceder y la mejor prevención, no generar este tipo de fotos. No pensemos que con no enviárselas a nadie estamos a salvo: podríamos perder el teléfono o alguien podría crackear nuestro ordenador (de hecho había varios casos así en IsAnyoneUp).

Si aún así insistes en enviar sexting a tu pareja, date cuenta del riesgo que corres y asegúrate de que a quien se lo envías es una persona de tu total y absoluta confianza y sigue otros consejos para minimizar el riesgo del sexting en la medida de lo posible.

Finalmente Bergman advierte a los padres de la importancia de alertar en casa a los hijos adolescentes sobre los riesgos del sexting. Ellos se enfrentan a la presión para hacer sexting todos los días (incluso desde los 12 años) y su ingenuidad e inexperiencia pueden llevarlos a creer que su novio o novia va a guardar esas fotos a buen recaudo. Es vital que entiendan que una vez tomada la foto y enviada, estará fuera de su control para siempre.

Fuentes: Chicago Sun-Times, Sexting.es, Wikipedia, Forbes y Bullyville.

Más información

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El gobierno de los EEUU aumenta su vigilancia de las redes sociales online

El gobierno estadounidense está aumentando su vigilancia de Facebook, Twitter y otras redes sociales online a la búsqueda de delincuentes fiscales, infactores de copyrights y simples protestas políticas. Importantes grupos por la defensa de los ciberderechos han puesto una denuncia para averiguar más acerca de esta monitorización para así abrir un debate y provocar las modificaciones legales necesarias para proteger la privacidad de los usuarios.

Pese al silencio de las fuerzas de seguridad van saliendo a la luz ejemplos de esta vigilancia social: el Wall Street Journal reveló este verano que inspectores fiscales estaban buscando información en MySpace y en Facebook. El FBI buscó el domicilio de un sospechoso de haber coordinado protestas durante la reunión del G-20 en Pittsburgh, mediante el envío de mensajes en Twitter. También ha habido casos de agentes de policía infiltrados en Facebook como parte de sus investigaciones. Pero la implicación es más profunda: según la prestigiosa revista Wired, una división de inversiones de la CIA había invertido en Visible Technologies, una empresa que rastrea blogs, foros y redes como Twitter y YouTube para monitorizar de qué se habla.

Este mes Electronic Frontier Foundation y la Samuelson Law, Technology and Public Policy Clinic de la Universidad de California denunciaron al Departamento de Defensa, la CIA y otras agencias estatales estadounidenses en base a la Freedom of Information Act para averiguar más sobre su uso de las redes sociales online. Pretenden desvelar qué criterios tienen estos organismos, o si sus agentes tienen permiso para usar identidades falsas o para engañar a otros usuarios por ejemplo para aceptar solicitudes de amistad.

Aunque buena parte de lo que sucede en Internet está pensado para ser público (como los blogs), existen otros terrenos (redes sociales) donde la comunicación es más cerrada y existe una barrera de privacidad que puede estar siendo violada por estos organismos, sin las pertinentes órdenes judiciales para espiar a un/a ciudadano/a.

Fuente: New York Times vía Privacy Digest


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Un ‘gusano’ roba la identidad de usuarios de Twitter

El popular web de microblogging Twitter ha sido objeto de un nuevo ataque en el que se conseguía acceso a las cuentas de usuarios para enviar spam a través de mensajes directos a los seguidores de los usuarios afectados.

En principio, el ataque parecía ser el resultado de un modelo de ingeniería social o de phishing que pedía a los usuarios que introdujeran sus nombres y contraseñas en sitios falsos, enmascarados como si se trataran del verdadero web de Twitter.

En cualquier caso, el especialista en seguridad Chris Shiflett sospecha que se trata de una nueva variante del gusano Koobface, que ya atacó a los usuarios de Facebook hace tiempo a través de las cookies guardadas al seleccionar la opción “Recuérdame” para mantenerse conectados sin tener que iniciar siempre sesión manualmente. Aún se desconoce el verdadero alcance del ataque, aunque algunas evidencias sugieren que varios cientos de personas ya han sido afectadas.

Según los especialistas en seguridad, todo parece indicar que el gusano se borra a sí mismo una vez que ha programado sus tareas. En cualquier caso, el modus operandi del gusano es similar al de otros ataques de Koobface.

Koobface sólo funciona en Windows y es altamente polimórfico, con más de 20.000 variaciones descubiertas hasta el momento, lo que hace que los usuarios de este S.O. lo tengan difícil para protegerse contra él, aunque dispongan de algún antivirus.

Fuente: PC World vía Segu-Info